Concebido, en un principio, como un castigo extremo (por debajo de la pena capital) para criminales que habían cometido algún latrocinio de repercusiones colectivas —tales como traición, perturbar la armonía política o el sectarismo religioso civil— el exilio es transformado constantemente en la historia. Como castigo, el exilio será visto como una “muerte en vida” por la violencia formal y material ejercida al condenado. La condena del exilio, central en nuestra ponencia, no se limitaba a la desposesión de la tierra. A medida que se refinan sus grados de castigo y sus alcances, en el exilio la nota común es la devastación existencial del individuo; existencia tal y como fue formada en la comunidad que con instituciones, lengua, educación, cultura, organización social, religión, etcétera, lo integró a una forma de ser en el mundo . L a figura del exiliado se presencia un terreno "sombrío" bajo el que no cabe aplicarse el orden jurídico-político. Dejado a la suerte y a la merced de otro: el exiliado es un “Ser sin ley”, “ser sin paz”, ha de remontar este ser suyo que se encuentra entre situación y condición: sin tierra, sin tiempo, sin historia, sin identidad, sin comunidad: “borrada” su impresión, su memoria de la comunidad ( damnatio memoriae ). En las sombras de la comunidad del exiliado nos encontramos en el umbral de lo interno y lo externo, de la inclusión y la exclusión: dintorno (im)político de una individualidad cuyo ser-político se encuentra entre los posibles de la invisibilidad como protección, del bandolerismo como respuesta al poder o de una apertura hacia el mundo, más cercana al cosmopolitismo, a la identificación —y ya no una identidad— que dentro del régimen normalizador de la comunidad y referentes identitarios, si bien presumible, parecía era inviable.
Keywords: Exilio, exclusión, "condena de la memoria", comunidad.
Author: Aguirre, Arturo (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) México, Mexico / Mexiko)