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6704 - Archivos históricos y Estados: El caso centroamericano

Es sabido que, durante la colonización y hasta que se disuelve la Federación con México de las provincias componentes del Reino de Guatemala, se establece en ellas una organización política de Antiguo Régimen ( "la unión de los dos cuhillos, pontificio y regio" )caracterizada por la administración mixta de unas autoridades, oficinas y tribunales reales y eclesiásticos sobre las poblaciones y territorios, que con posterioridad integran los Estados de Guatemala, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Costa Rica e incluso el mexicano de Chiapas.

Conocida también con el nombre de Audiencia y Capitanía General de Guatemala, según las circunstancias, la existencia de esta entidad unitaria creada en el siglo XVI y que perdura hasta la Independencia, no impide, sino que va facilitando la aparición en su seno, para favorecer a la vez la formación de los gobiernos criollos, de una pluralidad burocrática y gubernativa de provincias, conforme se afianzan las necesidades de regir a los indígenas en lo cristiano y político, de mantener a los nuevos pobladores y empleados en el gobierno y la milicia, de administrar en lo judicial al conjunto de los habitantes y de configurar unas directrices económicas que hagan viables esas colonias, hasta que en el siglo XVIII se acelere el movimiento nacionalista de sus élites dirigentes

Esta actividad genera una abundantísima documentación, sobre todo en forma de expedientes de gobierno y justicia, que acumulan el mayor número de papeles, junto a los protocolos de los escribanos públicos. Cada entidad de origen se habitúa a conservar un duplicado de sus escritos, además de remitir el original a la autoridad destinataria, que suele ser la de rango superior de Centroamérica , México o el Consejo de Indias y las Secretarías del Despacho en el siglo XVIII en la Corte. Aquí se gestionan a suvez otros depósitos documentales, en imitación de la Corte Pontificia, que desde el siglo XII está acostumbrada a archivar sus escritos oficiales. Desde el siglo XVI se forman índices para facilitar la utilización de los fondos al cuidado de los escribanos de cámara, que en el siglo XVIII, por su creciente volumen, pasan a ser custodiados bajo inventarios o catálogos, que se forman en las oficinas y Secretarías de gobierno en todas las provincias del Reino y en España.

Estos auténticos archivos de la Colonia, bien generales, de la Audiencia o provinciales son continuados por los gobiernos republicanos, que siguen utilizando en sus ministerios métodos similares, hasta el punto de que incorporan a sus fondos la documentación e inventarios del pasado, en la medida que se conservan tras las guerras y sucesos acaecidos. Son destacables los casos de los papeles de Hacienda, títulos de tierras y, en general, los referentes al Superior Gobierno, así como la Iglesia sigue siendo depositaria, por heredar la organización del siglo XVIII, de sus libros y expedientes de las diócesis, parroquias y curatos; también los renovados ayuntamientos conservan celosos su soberanía por su participación en la independencia, sus símbolos e incluso privilegios, plasmados desde antiguo en sus Libros de Cabildo y documentos complementarios, aunque un buen número se deteriora o pierde por el clima tropical, los terremotos y los enfrentamientos armados en la Colonia y la República.

Palabras claves: Archivos históricos, Estados, conservación documental

Autores: Muro Romero, Fernando (Universidad de Sevilla, Spain / Spanien)

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