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3916 - Culto e iconografía jesuitas en el Brasil entre los siglos XVI y XVIII

De igual modo que sucede con las festividades, los nombres de ciudades y hogares brasileños aún honran a mártires pre-tridentinos (San Paulo, San Sebastiano, San Vicente, San Tomé, las Once Mil Vírgenes).

Sin duda, los jesuitas fueron decisivos en este proceso. De hecho, el nombre de una de las ciudades más importantes del Brasil, S. Paulo, deriva del colegio jesuita de S. Paulo. Por su parte, los jesuitas a partir de Nóbrega fueron agentes fundamentales en la difusión de la falsa leyenda hagiográfica de que el Apóstol San Tommaso habría evangelizado inclusive territorios sudamericanos, como el Brasil. Los jesuitas tenían el monopolio de la distribución de reliquias de las Once Mil Vírgenes en todo el Imperio Portugués.

Además, el Brasil fue campo de martirio de misioneros desde época temprana y el episodio del martirio del jesuita portugués Inácio de Azevedo y sus 39 compañeros en 1570 en las cuestas de las Islas Canarias cuando seguían para el Brasil (nada menos que el martirio más numeroso en toda la Época Moderna) fue objeto de devoción especial al más alto nivel de la jerarquía jesuítica. En el Brasil, basta recordar que la imagen de la Madonna di San Lucca, aun conservada en la catedral de S. Salvador da Bahía (antiguo colegio de la Compañía), era objeto de devoción especial todavía durante el siglo XVIII pues se acreditaba que Inácio de Azevedo había muerto con esta imagen en las manos.

Por supuesto, el culto y la iconografía brasileñas en la Época Moderna fueron muy influenciados por los cultos específicamente jesuitas destinados a santos y beatos miembros de la Compañía.

Palabras claves: «jesuítas» «brasil» «mártires» «culto» «iconografía»

Autores: Osswald, Maria Cristina (CITCEM - Universidade do Porto, Portugal / Portugal)

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