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5453 - Segregación, status y fronteras sociales en un barrio popular de Santiago de Chile.

Pese a que hoy en día Chile se erige como uno de los modelos económicos a seguir por otros países, y que el estándar de vida ha aumentado para el conjunto de la población, Santiago es una ciudad altamente segregada en función de los ingresos de sus habitantes. La periferia es, por excelencia, la zona que acoge a los habitantes desposeídos de la ciudad.

El curso que ha tomado en Chile la investigación sobre estos barrios pobres, o como son denominados en Chile, “poblaciones”, no contribuye a la comprensión de las dinámicas que se viven al interior de ellas, ni de la(s) forma(s) de vida de sus habitantes, pues se ha focalizado primordialmente en su potencial conflictivo y delictivo o en sus características urbanísticas.

En este contexto, la presente comunicación forma parte de un esfuerzo por revitalizar la investigación de la vida cotidiana en barrios populares de Chile, mostrando resultados preliminares de un estudio etnográfico, realizado en el marco de mi tesis doctoral. En particular, en ésta comunicación se retoman los resultados relativos al entramado de relaciones de identidad/diferencia existentes entre los habitantes de una población de la zona sur de Santiago de Chile y la relación (real o imaginaria) que establecen con otros barrios y clases sociales.

Actualmente, éste barrio ha sido identificado por Carabineros, el Gobierno y los medios de comunicación como una de los más problemáticos de Santiago, fundamentalmente por la gran cantidad de narcotráfico y consecuencias asociadas. Esto ha tenido como consecuencia que el barrio sea fuertemente estigmatizado por la opinión pública, los medios e incluso poblaciones similares con las que limita.

Para un ojo inadvertido, el barrio da la impresión de ser más o menos homogéneo en términos de nivel socio-económico, e integrado en términos territoriales. Sin embargo, los resultados muestran la instauración práctica de diversos criterios de diferenciación, que organizan el espacio territorial y las relaciones sociales: distinciones por años de antigüedad, nivel socio-económico, peligrosidad u origen de los habitantes, entre otros. A estos criterios de diferenciación grupales, se agregan otros familiares e individuales: ser buenos padres, ser trabajador, decente, buena esposa. En definitiva, existen numerosas fronteras sociales, que marcan las relaciones entre los habitantes del territorio, ya sean culturales, socio-económicas o morales , dando cuenta de cuáles son los parámetros que otorgan valor a un individuo o a un grupo.

Aún cuando existen diferencias reales entre los habitantes, la “diferencia empírica” no parece ser el criterio bajo el cual se elaboran los parámetros de distinción que cruzan el espacio social. La interpretación que aquí se propone a dicho fenómeno es que los habitantes de la población intentar responder como se ha descrito para grupos oprimidos y despreciados: resistiendo a las iniciativas internas y externas de ser vistos como un grupo homogéneo, y destacando las diferencias internas que no son evidentes. Más aún, a través de estas prácticas de diferenciación se genera una estratificación social interior al barrio y una lucha simbólica por el estatus. Un segundo fenómeno interesante a considerar en esta dinámica de identidad/diferencia consiste en que las clases altas y medias altas no aparecen como punto de comparación. La mayor parte de las veces las comparaciones se realizan con el resto de los habitantes del barrio, o con las poblaciones aledañas. La interpretación que se propone y discute en la presente comunicación es que este fenómeno es

Palabras claves: Segregación, fronteras sociales, barrio popular, Santiago de Chile.

Autores: Soledad, Ruiz Jabbaz (Universidad de Chile/Paris 7 Denis Diderot, France / Frankreich)

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