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3656 - Ritmos verticales, océanos de salsa, espacios místicos. El ritmo musical en la obra de Andrés Caicedo.

La novela de Andrés Caicedo ¡Que viva la música! está halada por un ritmo que es análogo al ritmo musical del rock y de la salsa. La obra se estructura por medio de palabras moldeadas en un mismo sentido que muestran por medio del monólogo del narrador la fuga de éste a un lugar donde la música funde todo el hermetismo social dejándolo en un océano místico o religioso: el océano de los ritmos musicales. El personaje se zafa de su fijación en el orden estricto de la sociedad para encontrar en la música un lugar dinámico, un lugar primitivo. Aquel océano donde desemboca es la matriz del ritmo corporal más allá de toda estructura moral.

Octavio Paz aclara que “la relación entre ritmo y palabra poética no es distinta a la que reina entre danza y ritmo musical.”[1] Mi ponencia pretende mostrar esta revelación rítmica de la música en la literatura, como también lo hizo Paz, centrándome especialmente en el caso de la literatura de Andrés Caicedo. Es justamente allí, en la obra caicediana, donde la música y la literatura pretenden romper los lazos de un discurso ahogado en fronteras sociales, para llevar al sujeto más allá de éstas, donde reina el océano místico de la corporalidad. Este lugar trascendental es una fuga vertical anhelada por la experiencia de una juventud que se va desvaneciendo y que se trata de perpetuar por medio del ritmo musical. La música como expresión caótica que destruye los lazos o las fronteras herméticas de la moral y lo social, y que representa una fuga de vuelta a la niñez. Por otro lado la música como punto de comunión, de fusión en un caos al que nos vemos arrastrados por una nostalgia intolerable de aquella unión con la naturaleza de la infancia, antes de nuestro desprendimiento moral y lingüístico. Esta música de rebelión es trasplantada al ritmo poético de la prosa de Caicedo, lo cual muestra y resalta la importancia innovadora de este “poeta maldito” colombiano.

“Música que me conoces, música que me alimentas, que me abanicas o me cobijas, el pacto está sellado, Yo soy tu difusión, la que abre las puertas e instala el paso, la que transmite por los valles la noticia de tu unión y tu anormal alegría, (…).”[2]

[1] Paz, Octavio: El arco y la lira. México DF: FDC 2010, 58.
[2] Caicedo, Andrés: ¡Qué viva la música! Bogotá: Norma 2009, 129.

Palavras-chaves: Andrés Caicedo, ritmo, rebelión, música, literatura

Autores: Del Valle Lattanzio, Camilo (Universität Wien, Austria / Österreich)

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