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3860 - Las Amazonas del Apu Sara-Sara: Qasiri Warmi Llaqta (Pueblo de Mujeres sin Marido)

Qasiri es una comunidad campesina ubicada en la falda del nevado de Sara-Sara (5,600msnm) de centro-sur de la sierra del Perú, en Sudamérica. Dicho nevado, en el concepto de la religión andina , es concebido como la morada de la divinidad principal de los pueblos andinos de la provincia del Paucar de Sara-Sara de Ayacucho, desde tiempos precolombinos.

En la visión de los pueblos aledaños, Qasiri es un “pueblo de mujeres sin marido”, quienes habrían desistido casarse con los hombres, debido al celoso guardián de la “Wanka” (Roca Sagrada) de la comunidad, que no permitía o eliminaba a todo hombre que accedía. No obstante, en el ciclo festivo del año era permisible el emparejamiento ritual con los labradores eventuales o negociantes ocasionales que llegaban a la comunidad. Por lo que identifican mujeres escogidas del Apu Sara-Sara. Además, Qasiri se distingue por ser pueblo de mujeres forjadas para las fuertes tareas agrarias como los hombres, ser decididas lideresas y buenos gobernantes de su comunidad; lo que avivan interés y curiosidad a los hombres y mujeres de los pueblos vecinos de la región, como mujeres arquetípicas de los Andes.

En la cosmovisión andina, los Apus no sólo son los dioses que fecundan la tierra, multiplican los ganados, controlan el agua o garantizan la salud, fortuna o la prosperidad de los pueblos, sino, también tienen deseos, gustos y caprichos como cualquier ser humano y siempre están disputando con los jóvenes a las buenas mozas de la comunidad y, para ese fin, se transforman en mozos apuestos y galantes con mejores y finos atuendos; aunque, con frecuencia representan conviviendo con las mujeres solteras, viudas o que frecuentan a las pastoras doncellas de las montañas. Por lo que, los pueblos respetan, temen y reconocen como las mujeres de los Apus o familias hacendosas con muchos ganados, mejores productos o con mucha riqueza; deseadas por los hombres y envidiadas por las mujeres.

Stevenson (1993), recrea su pintura con las “mujeres amazonas” armadas de arco y flecha que montan caballos feroces y entran a Manaos (Estado de Amazonas de Brasil) a todo galope en son de guerra y como etnográfico identifica a la etnia Yanomami como originarios y descendientes de las mujeres escogidas o vírgenes del sol de los inkas, quienes, con sus hijos bastardos de los primeros conquistadores españoles habrían fugado, en distintos momentos y por diferentes rutas, a la región legendaria del Lago Parime, (Brasil y Venezuela), para no seguir siendo estupradas. A estas mujeres fugitivas denomina como las Mujeres Sagradas sin Marido o las Guerreras Amazonas, que habrían dado origen al nombre del río Amazonas.

Blake (1989), hace notar que la mitología griega ayuda entender el establecimiento del sistema patriarcal de la tradición occidental y, también sirve para entender las obsesiones del poder, controlar el estado, justificar la crisis del desgobierno y corrupción institucional, manejos políticos de represión y como también la defensa de la democracia y la forja de un nuevo sistema, invención de las formas de gobierno o el sistema de valores sociales de las distintas sociedades simples o complejas, antiguas o actuales, tradicionales o modernas. Y antropológicamente, el pueblo de mujeres conduce a la forja de datos culturales del sexo o género, formas del gobierno local, etnografía de los ritos, mitos y ceremonias de organización con sentido de identidad étnica y derecho cultural en los tiempos de la globalización del mundo.

Autores: Arroyo, Sabino (Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Peru / Peru)

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